Río Guadalete a su paso por La Cartuja.

Ir a observar el caudal que lleva el río Guadalete allá por la zona de la Cartuja es una delicia para quien suscribe este artículo. De vez en cuando me gusta ir temprano, con la fresca, y desayunar en la venta La Cartuja. Las rebanadas de campo son verdaderos chuletones de Ávila si no estás avispado y alertas de que no la corten tan grande. El café delicioso. Y un escaparate bastante digno de elementos con los que el pan de campo hace buena combinación. Disfrutar de un buen desayuno en la venta sí que es salir medio almorzado a primera hora de la mañana.

Me gusta visitar, de vez en vez, el lugar. Y ver cómo ha sido el milagro de la eclosión de la primavera. El campo verde como una alfombra de terciopelo manzana. Alguna amapola que ya asoma por la fresca hierva como un accidente bellísimo que regala la naturaleza para que la vista se te vaya al bermellón florido.

Los eucaliptos decoran la ribera del río. Ciertamente que no es lo más apropiado para nuestro paisaje natural. Dan mejor tono los olmos. Pero ya forman parte de nuestra geografía medioambiental. Queramos o no. Cada vez que visito la zona me parece retumbar en los oídos aquella batalla entre visigodos y musulmanes en la batalla que propició la pérdida del reinado de aquellos bárbaros romanizados. Me parece escuchar el trote del caballo del rey Don Rodrigo que según manda la tradición se llamaba Orelia. Batalla del Guadalete donde la traición del Conde Don Julián hizo que los flancos claudicaran y el ejercito visigodo se dispersara. El Rey pudo haber muerto y dejado llevar su cadáver por la corriente del río o bien pudo escapar y llegar hasta Portugal donde también se cuenta que se encontró una tumba en la que ponía algo así como Hic requiescit Rudericus Rex Gothorum  (Aquí yace el Rey Don Rodrigo). Claudio Sánchez Albornoz lo narra maravillosamente. Una eminencia de la historia que se atrevió a investigar sobre el hecho bélico más trascendente de la historia de España.

Por último reseñar que es interesante también comprobar cómo baja el caudal de agua por el río. Ya cercano a la desembocadura en El Puerto de Santa María. Ha habido unos trabajos de limpieza de la cuenca en la ribera que han sido más que interesantes. Ahora el Guadalete baja casi majestuoso y ancho.  Con esa elegancia única que tienen los ríos con historia.

Acudir a la zona por la mañana o por la tarde, al mediodía también, es muy recomendable. Jerez no es sólo avenidas y calzadas maltrechas. También existe la zona rural. Aquí se encuentra quizá el corazón histórico de toda esta zona. Y a quien suscribe le encanta ojearla de vez en cuando.

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