Callle Tornería.
La calle Tornería de Jerez vista de la plaza Rafael Rivero.
Esta estrecha vía semi—peatonalizada forma parte de un nudo que enlaza distintas plazas y calles de la ciudad

Enfrentada desde el interior a una de las antiguas puertas de la muralla de la ciudad, la calle Tornería forma parte de la geografía sentimental de los jerezanos y de los no jerezanos. Pues no hay turista que venga a Jerez y no se sumerja en sus estrechas paredes porque no son necesarias ni las aceras. La Tornería es la travesía que conduce a otros ámbitos concurridos como la plaza Rafael Rivero, la calle Eguilaz que te lleva a la Alameda del Banco o la plaza Plateros. Y todo esto sin contar con la plaza del Clavo por donde llegas hasta la iglesia de San Marcos. O la calle Francos, que nace junto a Tornería allá por ese amago de placita que es Santo Ángel.

Muchas explicaciones no necesita esta calle gallarda y jerezana. Tal y como indica su propio nombre, era lugar donde desarrollaban su trabajo el gremio de los torneros. El gran Agustín Muñoz, en su obra sobre las calles y plazas de la ciudad, hace constar esta circunstancia. En el padrón de moneda forera aparece citada a partir del año 1604. Se hace mención de una calle que transcurría desde la Puerta de Sevilla hasta la tienda de un tal Mateo Catalán, el cual era de oficio tornero. Pero posiblemente su nombre se remonte nada menos que al tiempo de la Reconquista de la ciudad. Así lo narra también Agustín Muñoz en su obra. En 1266 aparece un apunte, en el reparto de la ciudad, de una edificación en la collación de San Marcos que era cedida a un moro tornero al cual no se nombra.

Curioseando sobre esta calle jerezana he observado un apunte, entre mis notas sobre la ciudad, donde se reseña que durante unas decenas de años del pasado siglo XX se le llamó como la de Alfonso X El Sabio, tomando en el año 1979 su nombre de origen —Tornería— por acuerdo del Cabildo Municipal.

Aquí estuvo el conocido Colegio del Santo Ángel que da nombre a la intercesión de las calles Sedería, Plateros y Francos. Este pequeño espacio hoy en día lleva el nombre del histórico colegio de las hermanas religiosas.

Y también fue la calle donde estuvieron asentadas familias acrisoladas de la ciudad como los Rivero, los Garvey y, también, más recientemente, la casa que fue de Juan Pedro Domecq y Díez.

Hotel Casa Palacio María Luisa
Fachada del Hotel Casa Palacio María Luisa.
Fachada del Hotel Casa Palacio María Luisa.

Ha sido esta calle donde Marisa C. Azcárate quiso asentar un precioso hotel de gran lujo a mediados del año 2019. Justo al lado de su vivienda particular. Concretamente el hotel se encuentra en lo que fue la casa de Juan Pedro Domecq Díez y, posteriormente, la sede del Casino Jerezano. Marisa, que es una empresaria emprendedora donde las haya y que observa el negocio como un sueño, juega a la magia de hacer felices a sus clientes. Y vive Dios que lo consigue cuando la dejan trabajar libremente. La pandemia también ha pasado por la puerta de este Edén del lujo y la elegancia y ha tenido que cerrar el establecimiento durante algunos meses. Cuando pienso en un hotel siempre me viene a la mente la similitud de la vida de un hospital. La actividad siempre cabalga y no tiene descanso. Por esta razón en muchas ocasiones se me escapa la imaginación y pienso en el desabrido paso de los días dentro del útero de un lugar diseñado para que el sueño nunca exista al mismo tiempo en todos los rincones del edificio ¿Qué habrán pensado los ceniceros mientras las cortinas estaban cerradas? ¿Qué pensaría la moqueta mientras la luz se mantenía apagada? ¿Qué agravio se deslizaría por la mente del dintel de esa puerta que nunca debe cerrarse porque siempre puede llegar un cliente con el reloj parado?

Desde el pasado jueves, María C. Azcárate ha vuelto a abrir las puertas de su Hotel Casa Palacio y la vida a comenzado a rodar de nuevo entre sus paredes. Es una mujer incombustible. Pasará el virus por la puerta de su Casa Palacio pero no cesará el candoroso ruido de la fuente que reina en el patio interior del hotel. Donde hay una jacaranda que ella la llama de los deseos ¿Cabe mayor ilusión en un negocio nacido para hacer soñar?

Calle cofrade

En la calle Tornería se congrega gran parte de la corte cofrade de la ciudad cuando resplandece la Semana Santa. Ver por esta calle la Sagrada Cena de vuelta a su templo en la noche del Lunes Santo es toda una delicia si uno está desprovisto de enfados cuando alguien te pone un codo en la boca. Manuel Muñoz Natera es el hermano mayor de la cofradía de San Marcos. Otro ser con corazón e incombustible. En cierta ocasión, en una entrevista que le hizo mi compañero Aleu en la televisión, aseveró que él tenía las llaves de la calle Tornería. Y que por allí pasaba todo aquel que previamente las hubiera solicitado para abrir la travesía. Nunca explico si la petición hay que hacerla por escrito o de forma verbal. Un día habría que hacer la foto del choque de dos catavinos en el Hotel Casa Palacio con una buena copa de Tío Mateo. La sonrisa, cómo no, llevarían la firma de Marisa C. Azcárate y Manolo Natera. Dos capitanes que le han dado fuste y personalidad a la Tornería. Sería de arte.

Pero no solo es el Lunes Santo. El Domingo de Ramos, la Borriquita también pasa por la Tornería. Y así todos los días de la Semana Mayor porque hay como una cierta competición de enamoramiento entre las cofradías y la calle. Pero nos paramos en el día de los Ramos porque es el marco donde se pasea por la calle el ojito derecho de Marisa. Es Madre de Dios de la Misericordia, Reina del Transporte, bajo su palio blanco. Parece como si Sebastián Santos también hubiera rondado la Tornería una tarde agosteña entre el frescor agradable de sus corrientes de aire. Y de aquella experiencia maravillosa tuvo que nacer de su gubia dos bellezas que forman parte de su obra cumbre. El blanco nácar de la Virgen de la Estrella y la tez morena con aires de Triana de la Reina del Transporte. Todo concentrado en apenas dos horas por lo que se recomienda colocarse bajo la lengua una pastilla para parar los acelerados ritmos del corazón. La tensión puede subir por momentos. Nunca cupo tanta belleza en tan poco trance de tiempo.

calle-torneria-jerez (1)Merece la pena pasearla de pitón a rabo por entre las sombras de sus mañanas como en el enigma mistérico de sus noches. De forma moderada se desarrolla en un pequeño giro. Y es que en la imperfección de la línea recta se encuentra el embrujo de su belleza.

Tornería es calle cofrade pero también es elegante el resto del año. Estrecha y esbelta como el cuello de una jirafa. Forma parte del Jerez más antiguo y genuino. Tanto es así que no le hace falta un tablao flamenco para sacar pecho. En su talle le sobra todo. Un lugar donde no estaría nada mal esparcir las cenizas de la esperanza. Y reposar para siempre al abrigo de sus señoriales casas. Cada noche gustaríamos del arrullo silente que forma la limpia brisa cuando frota las palmeras de Cristina.