Sagrado Descendimiento de Jerez
El Sagrado Descendimiento de Jerez obra de Ortega Bru.

Antes de contar lo que vi hoy en la iglesia de la Victoria con la portentosa imagen del Sagrado Descendimiento quiero traer a colación que cada 19 de septiembre, día de San Genero, justo a las 19,35 horas, un rayo de luz se cuela por un ventanal de San Juan de la Palma de Sevilla y va a iluminar el retablo principal de la iglesia hasta llegar justo al camarín donde está la Virgen de la Amargura. Ese haz de luz casi milagroso recorre de abajo a arriba el cuerpo de la imagen hasta llegar a su rostro, el cual se ilumina con un extraordinario fulgor. Esta tradición se cumple justo ese día del año y justo a esa hora. Bueno parece ser que también ocurre una segunda vez a lo largo del año. En el mes de marzo. Pero no hay un día escogido ni una hora prefijada. Generalmente la Virgen ya está en su paso de palio preparada para el Domingo de Ramos y no tiene la trascendencia de este momento único que cada año congrega a más sevillanos para ver cómo se ilumina el rostro de la Dolorosa de San Juan de la Palma.

Ayer, en la misa dominical de las 11,30 horas, cuando más o menos nos encontrábamos en la comunión de la Eucaristía, el Sagrado Descendimiento se iluminó por un rayo de luz. No fue a parar un metro más a la izquierda o a la derecha. No señaló la blanca pared de la iglesia ni el fondo de damasco donde se encuentra durante todo el año esta obra cumbre del genial Luis Ortega Bru. No. Fue justamente a dar en el bendito rostro del Señor que se iluminó como un ascua.

Supongo que este fenómeno se repite cada día. Y no deja de ser algo bonito pero también casi anecdótico. Pero ayer me fijé mientras estaba en la Misa dominical. Y cómo brillaba la imagen del Señor. Fue a las 12,10 del mediodía. Y puedo dar fe de ello.

Si la Semana Santa de Sevilla bien merece la pena ser recogida como patrimonio de la humanidad por tan sólo tener entre sus Dolorosas a una hermosura como la Virgen de la Amargura, la de Jerez no se queda atrás. Y también podría ser declarada de interés turístico o artístico de todo el planeta por tan sólo esta obra cumbre de un escultor genial como fue Ortega Bru que rompió los moldes con esta obra imperecedera.

Ambas maravillas se ven iluminadas por un rayo de sol que va a parar a sus benditos rostros. En el caso de la Amargura un día al año. En el del Descendimiento probablemente todos los días con el retraso o adelanto normal de la estación en la que nos encontremos. Dos maravillas a las que ni Astro Rey quiere dejar de iluminar.