La casa de la viña de la Purísima Concepción.

Con el mes de noviembre llega San Andrés en el que el mosto, vino es. Pero noviembre es el mes de las lluvias, de los campos húmedos y de viñas con ese tono oscuro como consecuencia del agua caída del cielo.

No es mayo, es noviembre, pero este agua ha venido como si fuera de mayo, que dicen la gente del campo que son las mejores lluvías, ya próximas a las siegas. Así estaban el pasado domingo las viñas contiguas a la viña de la Purísima Concepción, que la tenemos a la vuelta de la esquina la Solemnidad y que merece la pena hacer un entrante a la festividad a modo de buen mosto.

Allí, Juan con sus clientes -que más bien parecen amigos- se toman unos vasos de mosto maravilloso sacado de la uva palomino. La conversación en el porche de la casa siempre es interesante porque habla la voz de la experiencia. Y la sapienza que siempre ofrece el campo a las hombres de la vid.

jerez-mosto-lluvias-viñas (3)Dejamos aquí testimonio del paso por este lugar tan jerezano. colocado sobre una colina donde se puede otear las lindes y las cepas alineadas como una pista de atletismo. Un bonito encuentro con amigos de otras épocas y con gente que huyen del mundanal ruido para sentarse en el porche, admirar lo bien que ha caído el agua de lluvia y tomarse un buen vaso fresco de mosto de la tierra.

Como casi siempre pasa, me lo tuvo que mostrar mi amigo Juan Alfonso; al que le mando un afectuoso saludo desde estas líneas. Con un vaso de mosto, por favor.

Campos jerezanos con viñas.
Campos jerezanos con viñas.