'Trasgu¡ en 2009 con sus amigos del Rastro de la Alameda Vieja.
‘Trasgu’ es un can tranquilo y reflexivo que ha logrado llegar a ser una de las mascotas del Rastro de la Alameda

Publicado en el periódico LA VOZ - JEREZ en noviembre de 2009
Manuel Sotelino

Trasgu nada tiene que ver con nuestro protagonista. El de toda la vida es un pequeño duende doméstico, según cuentan las leyendas astures. Cuenta dicha leyenda que a Trasgu le gusta ser travieso. Ya se sabe… Tirar vasos en la cocina o asustar al ganado en las cuadras. Se dice que para deshacerse de él no hay más remedio que abandonar la casa u obligarle a hacer tareas domésticas tan difíciles que le obliguen a pensar en huir del domicilio. Porque Trasgu no es un ser malo, simplemente es un duende de carácter complicado que ayuda “a su manera” a las labores de la casa.

Pero ya ven ustedes que nuestro Trasgu nada tiene que ver con el conocido duende. Él es un can muy instruido. Reflexivo, lector de libros y un tanto filósofo porque las lecturas son como las comidas copiosas, hay que digerirlas. Aunque depende de qué lecturas como también de qué comida se trate.

Alex se cruzó un día en la vida de Trasgu. O quizá fue al revés. El caso es que lo rescató de una asociación protectora de animales, entregándoselo en adopción. Trasgu entró en el templo de los libros que Alex tiene en casa, y así fue como comenzó a leer a Poe, a Dickens y a otros muchos clásicos. Un día, comenzó a dedicarse a la venta de libros de viejo. Eran tantos los que tenía en casa que era necesario hacer negocio de tanto papel escrito. Y así, Trasgu, llegó al Rastro de la Alameda. Se podría decir que, poco a poco, se ha ido encaramando hasta llegar a ser la mascota del rastro. Pero Trasgu no ha buscado aparentar. Él prefiere estar en un segundo plano. No destacar. Sacar su lengua rosada cuando aprieta el calor y tumbarse bajo el banco donde Alex se sienta cada domingo por la mañana. Su pelo negro azabache y su mirada bondadosa no le han permitido pasar desapercibido para esta sección y hoy es el protagonista como un ciudadano más.

Manolo y Jose, que son buenos amigos de él, comentan que “ya quisieran muchos humanos ser tan buenos conversadores como lo es él cuando un tema le interesa”. Está claro. Con tanta lectura en casa no hay más remedio que salir intelectual. Trasgu no tiene nada que ver con el duende asturiano. Ya podía haberse llamado Azorín u Ortega. Pero no todo es posible en esta vida tan…