Vehículo fúnebre usado en el rodaje de la pelicula 'El verano que vivimos' en Jerez.
Coche clásico fúnebre aparcado en la calle Porvera de Jerez. - Foto Petri Romero.

En la Porvera estaba aparcado junto a un buen número de vehículos antiguos uno que daba un poco de ‘yuyu’. Se estaban rodando algunas de las escenas finales del ‘Verano que vivimos’ que durante todo el mes de agosto ha estado de la Ceca a la Meca buscando buenos encuadres de la ciudad.

Carlos Sedes preparaba la toma desde un vehículo lejano y los figurantes paseaban por las aceras de la calle. A Jorge Ojosnegros o al conocido bazar de la calle les taparon sus letreros. A la farmacia de Susana también le apagaron el luminoso. Ya se sabe que la película está ambientada en la década de los cincuenta y en aquella época ni había móviles que arreglar ni farmacias iluminadas.

Pero el vehículo que daba grima mirarlo era el de una funeraria imaginaria. Llevaba flores y hasta el féretro. Supuestamente sin nadie dentro del cajón puesto que el cine es ficción. Negro y bonito, pero ciertamente macabro.

Un poco más tarde el equipo de grabación se trasladaba a la estación de trenes para grabar el entierro de marras. Ahora los figurantes iban de negro luto. Era como una metáfora de lo que realmente estaba ocurriendo. Se trataba de la escena final grabada en exteriores. Con el muerto camino del cementerio se acaba en las calles de la ciudad el rodaje de esta película que jerezana le tiene que salir a Sedes.

Tampoco queremos alargar más el chicle y decir que la ciudad está muerta. No es eso. Aunque un poco sucia, sí. A pesar de tener una nueva concesionaria que poco se ha notado. Jerez despedirá el equipo de ‘El verano que vivimos’ y todos se irán para casa. Ellos con el trabajo bien hecho y nosotros a la espera de que Hollywood se quede con nuestra cara y nos mande aquí a Ridley Scott. Creo que hace unos años lo intentó buscando por estos lares localizaciones. A ver si a la segunda va la vencida.