Fachada renacentista del Cabildo de Jerez

Tremenda la polémica que se avecina en la ciudad como consecuencia de una subida de sueldo que se han planteado nuestros políticos municipales para ellos. Una competencia que sólo ellos –los políticos- junto con los empresarios, tienen potestad para autoprogramarse. La diferencia estriba en que los empresarios crean con sus negocios la riqueza para autosubirse el sueldo mientras que los políticos lo hacen con el dinero de usted, querido lector, y el mío. El que donamos mediante nuestros impuestos. Pero estas son pequeñas diferencias.

Los políticos municipales quieres liberar en cada formación política a dos ediles y no a uno tal y como se venía haciendo hasta ahora. Es decir que dos de cada partido político viva del Ayuntamiento. Y también hemos sabido que pretenden contratar a dos administrativos con cargo a los presupuestos municipales en contraposición a lo que se venía haciendo hasta ahora, que era la contratación de un solo administrativo. Pero esta circunstancia la entiendo. Pues se puede imaginar cuánto se debe de aburrir un administrativo sólo en su oficina y para elevar el nivel de rendimiento hace falta un compañero como a Don Quijote le hizo falta la compañía del amigo Sancho Panza.

En cualquiera de los casos, entiendo lo de la subida de sueldos. Pues acabado el trabajo bien hecho, es normal que uno solicite una subida de sueldos –el 8% concretamente-. La ciudad está limpia como una patena. Y existe aire acondicionado que funciona perfectamente en cada una de las dependencias municipales. El problema del comercio del centro está por fin solucionado. Y Jerez comienza a ser lo que siempre fue, una ciudad industrial gracias a las políticas liberales de nuestros políticos. Es cierto que apenas existen baches en las calles. Y la plaza Esteve, por fin, se pudo arreglar. Los autobuses funcionan con una puntualidad británica; y es un gusto poder subirse a cualquiera de ellos. El parque de vehículos municipales se ha visto incrementado y renovado totalmente y ya los jardineros y técnicos municipales no van en coches que daban pena. La Policía Local tiene hasta gasolina para sus vehículos ‘z’. De nuestro patrimonio ni hablemos. Es cierto existen algunos inmovilizados que necesitarían tener algún uso como es la conocida torre de la Atalaya que desde que uno tiene recuerdos, se ha destinado a almacén de trastos. Pero eso es ‘pecata minuta’.

En definitiva, podríamos poner más ejemplos. Pero bastan estos como botón de prueba de que ellos, merecen eso y más. Más que nada porque los jerezanos en general, en los últimos años, hemos visto cómo ha subido nuestro nivel de vida y cómo hemos ganado en nuestro poder adquisitivo. No hay derecho. Ha llegado la hora de reconocerles a nuestros políticos municipales lo que es justo. Y no se hable más.

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