Zoobotánico de Jerez de la Frontera

Ahora los animalistas deberían de ponerse en la puerta del Tempul para protestar por la falta de ingesta de los animales del Zoobotánico de Jerez. Será que hace mucho frío y llueve. Es mucho más agradable acudir una florida tarde de mayo a la plaza de toros con camisetas decoradas con banderillas sangrientas. No saben ni sabrán de los rigores del clima porque el campo y el medio rural es duro de cojones. Son ‘ecologistas’ de  alfombra; a saber: hechos a base de documentales de la 2.

La noticia no puede ser más surrealista. Los trabajadores del zoológico tuvieron que acudir a Alcampo para comprar fruta y verduras con su propio dinero porque las arcas del Ayuntamiento están tan tiesas que no hay ni para una ristra de plátanos. Es de suponer que si los animales del zoo no comen, tampoco los políticos comerán con cargo a las arcas municipales. Será.

Al proveedor de la comida diaria de un gran número de animales se le debe más de veinte mil ‘machacantes’ y el hombre ha dicho que hasta aquí hemos llegado. Cuídese usted vaya a ser que los animalistas vayan a la puerta de su empresa y le culpen de este desaguisado.

La señora directora, nombrada a dedo se supone, no responde al teléfono ni contesta a los correos electrónicos. Y dicen que lleva semanas sin ir por allí. Será que la jaula de los tigres huele a lo que tiene que oler: a tigre. Y es un asco y le da mareos…

Eso sí, al zoo ya se encargaron de quitarle su nombre original ‘Alberto Durán’ y colocarle un impersonal Zoobotánico de Jerez. Será porque el pobre hombre fue concejal en tiempos del franquismo, a pesar de ser el gran impulsor del proyecto de crear un zoológico botánico.

Jerez comienza a ser diferente. Tanto es así que hasta dejamos morir de hambre a nuestros animales. La desastrosa gestión de nuestros políticos desde hace décadas nos lleva a estos lodos. El único consuelo que tienen los administradores de nuestros erarios municipales es que es un virus que está totalmente expandido en la clase política. Que sepan que este mundo al revés también gobierna otras administraciones hasta llegar a lo más alto: el Gobierno de la Nación. Véase la gestión de la pandemia para salir de dudas.

Una de dos: o el pueblo está más aborregado de la cuenta, o la gente tiene más paciencia que el santo Job. O está en otra cosa.