El tabanco Plateros en Jerez ha abierto sus puertas hoy.

Manuel Sotelino
Veníamos echándolo de menos. Cerrado el tabanco Plateros, en la zona de Sedería parecía que faltaba algo. No sabemos bien si eran los buenos vinos que se despachan o la sonrisa de Luz. Pero no hay mal que cien años dure. Así que se ha podido cambiar de ubicación, pero el espíritu sigue estando vivo y rejuvenecido.

Luz y Jaime vuelven a la carga con su tabanco. En este caso dejan esa confluencia entre Plateros, Sedería y Francos para irse a otra (a estos chicos parece que les gustan la reuniones de caminos ¿por qué será?). El cruce lo encontramos entre Algarve y Conde Cañete de Pinar. Para más señas, la plaza la Yerba. Allí podrán ahora hacer un alto en el camino y tomarse una copa de vino, o una buena cerveza.

tabanco_plateros-3Y es que Luz nos cuenta que “una de las novedades la encontramos en la cerveza de origen”. Unos grandes barriles colgados en los techos que nos recuerdan al Nautilus. Pero no estamos bajo mar ni esto es una película de submarinos. Se trata de tomar una cerveza y que sea algo así como beber directamente de la barrica. Sin carbónicos que ofrecen empachos y sensación de llenado y de aires confusos y molestos. Te puedes tomar unas cuantas birras y no tienes esa sensación tan extraña e indescriptible que todo lector habrá experimentado.
Pero el tabanco Plateros se ha actualizado. Con un panel de maridajes donde se ofrecen las tapas idóneas para un determinado vino. Y la gama de los vinos de Lustau, que sobresalen entre los magníficos caldos del Marco.

Además, se amplía la gama de quesos, se ofrece un surtido y delicatesen escaparate de latas y algún salazón para acompañar. Y si queremos venderlo aún más, comentar que, quizá, lo que es más sugerente, es la decoración que, como un buen maridaje, conjuga lo moderno con el tabanco clásico de toda la vida. Bien por los decoradores.

El tablanco Plateros ya está de nuevo abierto. Merece la pena la visita porque el servicio y los productos son agradables. Y a un precio asequible. Habrán cambiado de lugar, pero no han podido robarles el espíritu. Por eso, habrá vida para largo. Porque lo bueno siempre perdura.

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