Grupo de políticos de la Transición
Los políticos que llevaron a cabo la Transición Española.

Susana Esther Merino Llamas

En los últimos tiempos y debido a la marea ideológica, gestora (sin entrar a analizar el nivel de la tarea hecha hasta el momento) de avatares varios en los que todos nos encontramos inmersos gracias a los principales dirigentes de nuestra Nación, el hecho de hablar de política parece estar convirtiéndose en algo que se está encargando de crear tendencia.

Pero a diferencia de las modas, que al fin y al cabo no dejan de representar lo efímero o pasajero, y desde la percepción que me ofrece la balconada de los medios de comunicación, parece que la clase política está cobrando un protagonismo en nuestro día a día como nunca hubiera sucedido. Al inicio de cada jornada nos disponemos a pegarle la primera dentada a la tostada de turno mientras una lluvia de migajas se encarga de ofrecer un poco de sustancia a los titulares de los principales rotativos (por si acaso no estuvieran ya lo suficientemente condimentados). Ya con el primer sorbo del humeante café que nos ayudará a iniciar nuestros quehaceres cotidianos, nos envolvemos en esa atmósfera mañanera donde llegamos a sentir esa serie de personajes del teatro de la política como la primera compañía que elegimos o como excusa con la que departir horas más tarde en el primer rato libre que nos permitan nuestras obligaciones. Por supuesto, todo ello sin obviar los diales de la radio o el mando de la televisión que nos invita a acomodar en el sofá de nuestro salón a los más prestigiosos politólogos, sociólogos,… (y todos los “-ólogos” que nos ofrece nuestro léxico) que dan vida a esas sesudas mesas de tertulias.

Reconozco que la cuestión y todo lo que está aconteciendo en relación al Gobierno de España, y contando por supuesto con los asuntos concernientes tanto a nivel autonómico como local, se encuentra en unas altas cotas de relevancia como para no tomarse medianamente en serio la actualidad del panorama político.

Pero he aquí cuando precisamente al ojear la galería gráfica de los periódicos o al visualizar las imágenes de los informativos resulta más que difícil no establecer una comparativa (que siempre fueron odiosas) entre los políticos que conforman lo que tenemos a día de hoy y quienes eran parte de la España de finales de los setenta o incluso primero de los ochenta. Creo que no es necesario entrar en las diferentes tendencias ideológicas sino precisamente la pasta de la que estaban hechas esas personas que, cada cual llevada por sus maneras de pensar u objetivos que alcanzar, estaban entrelazadas por ese denominador común que es la autenticidad.

Se podría estar más o menos de acuerdo, o incluso a veces en nada, pero lo que parece indiscutible es que, movidos por la ilusión (emergente tras la salida de un tiempo más que difícil) emanada de querer cambiar y avanzar en la manera de gestionar los asuntos de nuestro país, los políticos ofrecían unas formas totalmente distintas a las de hoy en día. Además, se entendía más que nítidamente lo que cada líder quería transmitir y la defensa que hacían de sus programas (por descontado sin complejos). Se respiraba entre ellos el respeto, la tolerancia, el saber estar, aunque luego, como es normal, cada cual remase a favor de su corriente. Aplicaban una oratoria exquisita y tenían esa capacidad de mover masas, propio todo ello de quien atesora un liderazgo sin filtros ni artificios. Por supuesto, luego irían viniendo, tanto con los unos como con los otros, aquellos que se encargarían de emborronar con el paso del tiempo ese ‘espíritu’ de entrega de quienes soñaban con desembocar en un bien común para todos, perdiendo así la confianza de quienes depositan con cierta apatía, ese voto en las urnas cada cierto tiempo (no podemos afirmar tampoco cada cuatro años ya que los plazos son cada vez más cortos, por algo será).

En fin, que visto lo que tenemos y lo que nos viene de camino, no estaría de más si la pasarela política actual tuviera en su hoja de ruta tomar algunos ejemplos de lo que fueron aquellos políticos de raza.