Octavio Chacón. Foto - Manuel Sotelino

El pasado lunes, Octavio Chacón, torero de Prado del Rey, cuajó definitivamente entre la afición madrileña. Era cuestión de paciencia y espera. Todos los aficionados sabíamos que Chacón merecía más y mejor por su preparación, por sus cualidades innatas y porque en el toreo, tardo o temprano, funciona la justicia.

La corrida de mi amigo José Joaquín Moreno Silva fue complicadísima. Una corrida para tíos con barba. No regaló absolutamente nada. Complicada de justificar por el temperamento manso de la mayoría de los toros lidiados. Sin embargo, hay que decir que la lucha que viene manteniendo este magnífico aficionado que le viene de reata el oficio de ganadero –hijo del afamado Alonso Moreno de la Cova y nieto de Félix Moreno Ardanuy- merece todo el respeto del toreo al poseer un patrimonio genético histórico como es el del encaste Saltillo, reunificado desde que le comprara reses y hierro a su primo Enrique. Por tanto, hay que dejarlo trabajar porque merece la pena la recuperación de un encaste que dio muchas tardes de gloria.

Octavio estuvo magnífico con un primer toro que fue bravo y que se empleó en el caballo. Un toro que tuvo un pitón derecho potable y al que Chacón le sacó todo el jugo que tenía. Por el izquierdo no tenía ni uno, pero el torero lo mostro a la afición venteña.

Tras una vuelta al ruedo y una fuerte ovación –podía haber sido una oreja con mucha fuerza en su primero- el torero gaditano dejó un gran sabor de boca en la primera plaza del mundo.

Simón Casas se apresuró al día siguiente para anunciar su vuelta a Las Ventas para el próximo día 24. Será el día de San Juan. Y sabemos que Octavio Chacón tiene tauromaquia para ratificar lo que el pasado lunes se vio. Tendrá que ser su tarde. Con toda la verdad que el torero pueda ofrecer de nuevo y con faenas cortas pero intensas. Que arañen al aficionado. A poco que un toro le salga con posibilidades, Octavio Chacón lo hará.

Mucha suerte torero. La tarde tiene que ser tuya.

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