Obras en la plaza Esteve en Jerez.
Manuel Sotelino

Al final la empresa concesionaria de las obras que se están llevando a cabo en la plaza Esteve va a tener que presentar un ‘erte’. Pero no por la incidencia de la pandemia del coronavirus, sino más bien porque las obras están paralizadas.

Es lamentable ver cómo está esta zona tan comercial de la ciudad. Cuando los políticos hablan de respaldar al viejo comercio de toda la vida, el del centro, habría que preguntarle que qué tal si los dejamos simplemente en paz y no les hacemos la vida imposible.

Y es que lo de la plaza Esteve es de nota. Los sufridos jerezanos llevan años pisando la zona entre socavones y baches. El empedrado ha perdido vigor como consecuencia del paso continuo de esos monstruos que son los autobuses urbanos. Tras años esperando una reforma, llegó por fin con un año de restraso. Y cuando comenzaron las obras, se han tenido que paralizar por un contencioso entre el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía. Dato importante es que ambas administraciones son de color político distinto. Más que nada para entender perfectamente qué es lo que ocurre de fondo.

El caso es que ahora para entrar en la zapatería de Miguel Borrego que está bajo los arcos hay que dar un rodeo porque no se puede cruzar desde la puerta de San Francisco. Y para tomarse un café en bar del mismo nombre, pues un rodeo más. La joyería de San Francisco que lleva toda la vida guardando la retaguardia de la parada de autobuses no para de pasar el plumero —entiéndaseme— por encima de los anillos y colgantes de tanto polvo que se crea —entiéndaseme también—. Y La Vega, que abrió de ‘extranjis’ para volver a cerrar por Navidad, ofrece la posibilidad de tomarse un café mientras se observa la zona bombardeada. Más le hubiera valido permanecer cerrada hasta que pasara la obra.

El caso es que la reforma está parada. Y los operarios, imaginamos, que también. Habrá que invocar al Derecho Administrativo para acortar los plazos. Y que de una vez para siempre se pongan de acuerdo. Si han de defender algún tipo de negocio, que piensen en otro sector; que el del viejo comerciante del centro está harto ya.