Melancólica imagen de una calle con alumbrado de Navidad en Jerez

Se echó el cerrojo a las fiestas de Navidad en Jerez. Para muchos se trata de las fiestas más largas del año mientras que otros no dudarían en volver a comenzar como si no hubiera pasado nada. La Navidad se ha convertido en la ciudad en un reclamo importante para incentivar al comercio y en especial a la hostelería. Desde los últimos días de noviembre, las zambombas se erigieron en las protagonistas de la fiesta hasta llegar al día 24 en el que se cerró el ciclo. A partir del día de Navidad parecía un anatema contar los caminos se hicieron. Pero esto también forma parte de la singularidad con la que Jerez vive estas fiestas.

Echando un vistazo a toro pasado, pondré ahora lo positivo y lo menos positivo de estas fiestas. Lo que hay que seguir desarrollando y algunas líneas en las que hay que trabajar para que no se repitan.

LO POSITIVO

  • La gran acogida que el jerezano le ofrece al que viene de fuera a ver algo que ya se vende en el resto de España como unas Navidades únicas y singulares.
  • Mismamente la gran cantidad de gente que elige Jerez en las fechas de Navidad para conocer las zambombas.
  • La recuperación de un espacio que es el pórtico de uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad. La plaza Belén, felizmente recuperada, ha sido en cierta forma el corazón de la Navidad este año. Hay que seguir trabajando por y para la recuperación de toda la zona de San Mateo.
  • Subrayar de nuevo el movimiento y la creación de negocio en las fiestas de Navidad.
    Jerez es ciudad de muchos y buenos belenistas. Un año más, felicitar a todos los aficionados que montan auténticas preciosidades de Nacimientos. Muchos de ellos, incluso, pueden ser visitados.
  • La solidaridad con los que más necesitan de muchos cientos de jerezanos.
  • El importante trabajo que hacen los tres jerezanos que encarnan a los Reyes Magos por y para que todos los niños reciban su juguete en la noche mágica de la ilusión.

LO MENOS POSITIVO

  • Las zambombas se centran en los seis o siete villancicos que se repiten incesablemente. El repertorio debería de ser mucho más amplio.
  • Los coros de villancicos animan las fiestas, pero la auténtica zambomba se centra en la participación de todos y el no tener un repertorio previsto. La espontaneidad se está perdiendo en las fiestas navideñas típicamente jerezana.
  • Al parecer, el hilo musical con el que se ambientaban algunas calles céntricas sólo tenía un disco que se repetía incesantemente. El único provecho de esta circunstancia ha sido que medio Jerez se ha aprendido ‘El Peregrinito’. Esperemos que sirva para zambombas futuras.
    La proliferación de vasos en las calles y en algunos lugares hasta ‘botellonas’. Esto sin hablar de la gran cantidad de personas acercándose al coma etílico.
  • La cabalgata dejó un año más mucho que desear no por la organización ni la representación de sus Majestades que estuvieron de diez. Se comenta como negativo por estar presente en dicha cabalgata demasiados motivos fuera del contexto. Pero esta es una circunstancia que llevamos años viendo y que por mucho nos quejemos seguiremos viendo año tras año.

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