Plaza Plateros - Jerez.
La plaza Plateros de Jerez, de noche, bajo las luces de Navidad.

La fotografía es de hace unos días cuando casualmente pasaba por la plaza Plateros y me sorprendía la belleza de su soledad. Destacaba esa tranquilidad que se respiraba tras jornadas de zambombas y auténticos atascos de personas que disfrutaban de la Navidad en Jerez. El suelo, aún mojado por un reciente chubasco, le daba ese tono ciertamente brillante a la fotografía.

Y fue ahí donde nuevamente comencé a pensar en las luces de Navidad. Esos alumbrados que adornan las ciudades de nuestro país y que cada vez son más originales. Ciertamente creativos.

Lo son por la cantidad de motivos que se pueden ver. Algún año son más bonitos y otros más de salir del paso como el de este año en Jerez que no es para tirar cohetes. Pero originales. Grecas, círculos, nubes, luces que chorrean a modo de una catarata y mil símbolos más.

Y pensaba que trabajar en una empresa como Ximénez que cada año tiene cientos de miles de bombillas para adornar debe de ser todo un ejercicio de nuevas creaciones. Ciertamente me imponen más respeto el equipo de diseño de esta empresa que creo que ilumina hasta ciudades de Japón por estas fechas que los guionistas de la serie ‘Aquí no hay quien viva’.

Y todo este ejercicio de ingenio por no poner lo fundamental que no es otro motivo que el nacimiento del Niño Dios. Podremos encontrar poliedros de todas las proporciones. Sonrisas y trineos. Pero el Belén: ¿Dónde está el Belén en estas fiestas? Jerez aún conserva algunos motivos verdaderamente navideños y esperemos que nunca se eliminen. Aquí sí hay Belén en la puerta de Santo Domingo y creo recordar que en la plaza de la Asunción y plaza del Banco. Pero en la iluminación, nada. Como en el resto de Europa. Una civilización que da la espalda a sus orígenes es una sociedad que camina por el camino equivocado. Los signos cristianos cada vez se echan menos en las Navidades. Y será hasta que las fiestas se conviertan en una celebración de equinoccio del frío o del invierno.

Lo único para lo que sirve estas Navidades cada vez más laicas y faltas de fundamento es para que los diseñadores y creativos de Ximénez se sigan partiendo el cerebro.