Plaza del Caballo en Jerez.
Plaza del Caballo en Jerez de la Frontera.

La plaza del Caballo es uno de los lugares más simbólicos de la ciudad. Caballos silentes que parecen preguntarse entre sí qué ha ocurrido este año para que el ferial del González Hontoria no se haya tenido vida.

No diremos muy alto cuándo y cómo llegaron. Ya se sabe que estamos viviendo una época en la que la mediocridad es la moneda de cambio. La afición a destruir estatuas y las ganas de un cierto colectivo de reescribirlo todo nos obliga a ser ciertamente reservados. Sí daremos como datos que la obra se debe al escultor alicantino Antonio Navarro Santafé, quien lo creó en el año 1970. Por cierto que si usted, querido lector, ha ido en alguna ocasión a Madrid, habrá visto la famosa escultura del oso y el madroño colocada en la Puerta del Sol. También lleva la firma de este escultor.

Se trata de un monumental conjunto ajardinado donde surte el agua con dos ‘jacas’ jerezanas apoyándose en los cuartos traseros y alzando los remos.

Los caballos de la plaza están ciertamente extrañados del poco paso de jerezanos durante los meses de confinamiento. Y después más extrañados todavía por no escuchar el estruendo de las casetas y los ‘cacharritos’ en esa semana mágica de mayo.

Ahora la zona va poco a poco tomando su pulso de ajetreo de personas que van y vienen para acudir a las oficinas de los bancos, las clínicas o los bufetes. El famoso edificio de Jerez 74 sigue siendo un lugar de profesionales de todo tipo. Lástima que desde hace años ya no abre su bar el recordado Paco Ripalda que hacía la ensaladilla más rica de Jerez.

Los caballos silentes siguen siendo estando un tanto extrañados. Siguen ahí, impulsándose hasta los cielos jerezanos en una obra de gran movimiento y realismo. Y se siguen preguntando la razón por la que este año no ha habido Feria dedicada a su figura.