Zambomba en Jerez.
Zambomba jerezana.

Sobre el origen de la zambomba y su evolución se ha escrito tela. Se nos ha ido de las manos, esto ya no es lo que era, las zambombas jerezanas se nos han convertido en un escaparate turístico y muchas cosas más.

Y es así. Esto ya no es lo que era ni de lejos. Uno que viste algunas canas, tampoco conoció aquellas zambombas de patios de vecinos, de pestiños caseros, de anís y almirez. Aquellos fueron otros tiempos, ni mejores ni peores. Quizá más auténticos. Gracias a Manuel Fernández Molina ‘Parrilla de Jerez’ y a sus grabaciones para la antigua Caja de Ahorros de Jerez, hoy sabemos mucho de aquellas fiestas populares tan jerezanas y tan navideñas. Si no hubiera sido por aquellos míticos discos hoy estaríamos cantando Jingle Bells como si nada hubiera ocurrido.

Por mi parte debo de decir que yo conocí otro tipo de zambomba a la actual. Una fiesta que estuvo a caballo entre las antiguas y las actuales. Las que conocí de más joven se organizaban en peñas y otras –pocas- en casas de hermandad y algunos bares, más bien pocos. Eran zambombas muy rudimentarias. Las famosas zambombas que se organizaban en la Peña Colchonera en la Cruz Vieja por poner algún ejemplo. Aún se hacen estudios geométricos para descifrar cómo cabía tanta gente en un espacio tan reducido.

Debido al paso del tiempo, de las antiguas zambombas ya nadie nos puede hablar. Quedan perdidas definitivamente al estar relacionadas con un ciclo generacional. Apenas quedan testigos ni restos. Por tanto, la zambomba jerezana, ha tenido que reinventarse. Podrá gustar o menos, pero es distinta y equivocados vamos si pensamos que aquellos maravillosos años de privacidad y autenticidad van a volver de nuevo. Eso ya no existe.

Otra cosa es si esta zambomba actual nos gusta o no. Una fiesta comercial y montada para los que nos visitan desde otros puntos de España. Esa es otra historia. Para mí, a la zambomba actual le falta algo de alma y sobre un repertorio más amplio de villancicos. Parrilla de Jerez grabó durante muchos años una gran cantidad de letras que en su mayoría provenían del romancero castellano. Material hay de sobra para repasar. Hoy en día, en cualquier zambomba, con seis villancicos vamos en barco. Se le ha restado riqueza. La incorporación del coro es imprescindible si queremos animar. Pero hay que tener en cuenta que el coro no existía. Sólo la capacidad de cada uno entonar uno u otro villancico hasta que el cuerpo aguantara.

En cuanto a la falta de repertorio, eEn alguna ocasión y para poner a prueba el respetable, uno ha iniciado algún villancico de los clásicos y nadie me ha seguido. Incluso he visto caras de sorpresa. Por tanto, el asunto se ha simplicado. Todo lo queremos con la misma inmediatez que nos otorgan los nuevos modelos comunicativos. No tenemos ni tiempo para memorizar cuarenta villancicos. Yo también me meto en el saco. Y por tanto, la zambomba jerezana ya no es lo que era. En definitiva la evolución lógica es irremediable de estos tiempos. De aquellos románticos años, poco queda ya.