Panorámica de la estación de trenes de Jerez. Foto - J.J.

Quién lo hubiera dicho. Fue decidir como lugar de encuentro la estación de trenes de Jerez por parte de cuatro políticos y erigirse el edificio como el gran protagonista de los últimos días. Y no de cualquier forma. Que viendo uno cómo está la política me temo que tardarán en olvidarse de la estación de trenes jerezana. Esto tiene todos los visos de parecerse al famoso encuentro en Hendaya. Ahora tocaría decir –si uno fuese políticamente correcto- que siente haber puesto este hecho histórico de dos dictadores como ejemplo e incluso referirlo. En fin.

Fue el encuentro entre Juan Marín, que ahora va a mandar y mucho en Andalucía, con Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo. A saber de estos dos últimos, la que manda y el mandado. Pues ya se sabe que de aquellas siglas de IU poco o nada queda y sólo son palmeros de quienes tienen el rostro pálido para hacer los juramentos como parlamentarios o concejales en Cuenca diciendo que lo hacen “por imperativos de la ley”, dando rendida cuenta de sus intereses anticonstitucionales y sus ideas revolucionarias y sectarias. Después salen a la palestra y tachan de VOX de siglas con ideas feudalistas… ver para creer.

Pero poco me interesa escribir de política ya que no está el patio para muchos análisis. Y sí aprovecho este magnífico Pisuerga para contar muy por encima el origen de una de las estaciones de trenes más bonitas de España. La que tenemos aquí en Jerez.

Su arquitecto y diseñador fue Aníbal González y Álvarez-Ossorio. Nos referimos a un insigne sevillano cuya vida y obra se desarrolla a caballo entre el final del XIX y el primer tercio del siglo pasado.

Aníbal González fue uno de los grandes exponentes del estilo arquitectónico regionalista andaluz que tanto auge tuvo en la época. Habría que destacar de este arquitecto sevillano que entre sus obras más importantes encontramos todos los pabellones que flanquean la avenida de las Palmeras en Sevilla y que allí se encuentran con motivo de la exposición Iberoamericana que tuvo lugar en la capital Hispalense en el año 1929. También con motivo de dicha exposición, Aníbal González se hizo cargo del diseño de la Plaza de España en esta misma ciudad.

Pero no fue sólo Sevilla lugar de obras dirigidas por este importante arquitecto. Jerez también cuenta con dos grandes exponentes de su catálogo. Uno de ellos es la antes mencionada estación de trenes. Por otro lado, el emblemático Gallo Azul que corresponde a la autoría del arquitecto sevillano.

La estación de trenes jerezana es un ejemplo muy importante del estilo regionalista andaluz. De ladrillo visto, destacan sus fachadas con sus motivos cerámicos que adornan todo el edificio. Otro de los elementos a destacar de este edificio se centra en la rica rejería que adornan las balconadas de la fábrica.

La estación de trenes de Jerez tiene su historia y debería de estar reconocida como bien de interés cultural (BIC) por la trascendencia histórica y riqueza del inmovilizado. Sin duda que estos políticos supieron escoger bien el lugar de encuentro. Otra cosa distinta es, viendo el paño con el que desayunamos cada día, si realmente eran conscientes del valor artístico del lugar en el que se preparó aquel ya famoso encuentro que tuvo como fin copar el poder en Andalucía.

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