Manuel Sotelino
En días de ocio y aburrimiento, hace ya dos años, el cofrade Jesús Escudero y quien suscribe, nos entretuvimos en escribir un diccionario cofrade titulado ‘Listos de Capirote’. En dicho manual se recogía el término ‘Espalda a Baltasar (ver la)’. La definición era la siguiente: «Expresión muy de cofrades que tiene su fundamento en la cabalgata de Reyes. Tras ver pasar la carroza de Baltasar se proclama, tácitamente, la finalización, de manera oficial, de las Navidades y la llegada próxima de la Cuaresma. Por eso, decir que se tiene ganas de ver la espalda a Baltasar significa que se desea que venga el tiempo de cofradías y la próxima Semana Santa. Una bonita metáfora que nace del deseo incesante del ‘capillita’.

Estamos en esos días en los que los cofrades anhelamos verle la espalda a su majestad tirando caramelos en la entrañable cabalgata. Todo será muy agradable… Pero cuando pasen los vehículos de urgencias y el camión de la limpieza pública, esbozaremos una sonrisa socarrona y nos iremos a casa a desenvolver los regalos con la alegría de la próxima Cuaresma.

Recuerdo que una ocasión, disfrutando de ese momento tan íntimo para el cofrade de ver dicho dorso, un cofrade que andaba a mi lado me sorprendió afirmando que ya todo había acabado, dando por finalizada la Cuaresma y la Semana Santa.

No corramos tanto. Es bonito depositar el anhelo en el Miércoles de Ceniza que es el pórtico a la Cuaresma. Pero vivamos cada fecha con orden. Que nadie piense que tras la carroza de Baltasar va a venir la cruz de guía de la Borriquita. O que tras la cabalgata se despertará la ciudad siendo Domingo de Resurrección. Estamos deseando ver esa espalda. Pero para que comience un tiempo de disfrute en el que las cofradías lograrán, de nuevo, hacernos soñar con una nueva Semana Santa.

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