Lo más importante vivido hasta ahora en la plaza de El Puerto ha sido la tarde de Antonio Ferrera el pasado viernes día 4 de agosto, festejo en el que entraba por la puerta de la sustitución por el puesto que dejaba José María Manzanares.

Ferrera está para hacer kilómetros ¿Quién me lo iba a decir a mí? Lo comenté con Pepe, con Ramiro y con Marcelino. Y ahí andan estos ‘tomasistas’ empedernidos a la búsqueda de un torero con el que podamos tener una excusa para comer juntos, reír el doble y disfrutar el quíntuple. Ferrera lo está consiguiendo. Y no es fácil convencer a estos tres aficionados. Ahí andamos pensando en ir a Melilla a los toros. Se trata de un mano a mano entre Juan Mora y Antonio Ferrera. Extremadura está que se sale.

Pues no es mala fórmula para recuperar esos viajes ya que el Monstruo de Galapagar parece estar de siesta. Mora es el clasicismo, la ortodoxia y el empaque. De tanto torear puro se ha llevado cornadas tremendas. Porque se coloca donde los toros hacen pupa. Juan Mora es de los últimos románticos que torean como son. Toreo de kilates y de cante grande.

Antonio Ferrera está desconocido. Detrás de un torero que banderilleaba y que le andaba muy suelto a los toros, hemos tenido la suerte de disfrutar ahora de un maestro de la torería. Con regusto, con gracia y con entrega. Su toreo es de alto voltaje. De bella estampa y de largo recorrido. Templado y de trazo largo. Con el capote es de los mejores. Echa los vuelos y mueve la cintura jugando las muñecas. Todo un espectáculo de toreo bueno de verdad.

Al final, habrá que esperar. Pero Marcelino está en ello. Y con él, también Pepe y Ramiro. Yo me quiero apuntar para lo de Melilla. Cruzaremos el estrecho y nos internaremos en el continente africano. No de safari. Sino a disfrutar de un buen día al lado de buena gente teniendo como excusa el toreo bueno de verdad.

La denominada 'Mezquita del Toreo'. La plaza de toros de Melilla.
La denominada ‘Mezquita del Toreo’. La plaza de toros de Melilla.

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