José Miguel Arroyo “Joselito” estuvo el pasado viernes, día 30 de noviembre, en el Club Taurino “El Rabo” de El Puerto de Santa María. El encuentro estuvo enmarcado como el último de los actos que estos aficionados portuenses tienen previsto para este año de 2012. Un colofón que no pudo ser más interesante al contar con la presencia del matador de toros madrileño José Manuel Arroyo Delgado, “Joselito”.

Presentado por Manuel Sotelino, crítico taurino de COPE y Agencia EFE, el acto se centró en una larga conversación entre “Joselito” y el presentador. Una interesante entrevista que duró más de dos horas y en el que salió a flote el “Joselito” más real, más entrañable y más sincero mientras se hacía un repaso a toda su vida de torero. Su pasado, sus momentos más importantes como figura del toreo y su visión actual de la Fiesta de los Toros.

Joselito comenzó diciendo que “me considero una persona con estrella. Siempre me lo han dicho y he de reconocer que muchas veces he sido un osado, pero gracias a esa estrella que me ha acompañado siempre me podido salir adelante porque por mi osadía muchas veces iba cerrándome puertas”.

Adentrándose en el momento actual del a Fiesta, el matador madrileño afirmó que “quizá en este momento hay tres o cuatro figuras del toreo que están toreando con una gran profundidad. Ahora el toro embiste con mucha clase y esto ha permitido que se haya llegado a una gran perfección”. Sin embargo, en el debe, Joselito se mostró un tanto sorprendido por cómo ahora los toreros son más técnicos y “quizá esa perfección ha restado en sentirse en la cara del toro. Algo en lo que yo siempre he basado mi toreo”. Agregó “Joselito” que “hoy se piensa demasiado en la cara del toro, se analiza mucho y se actúa con demasiada frialdad. Yo pienso que el toreo debe de tener un componente de improvisación para que fluya el arte. Si tu te emocionas en la cara del toro, esa emoción se contagia a los tendidos y eso es el acabose. Si estás más pendiente de cómo colocarte y de cómo llevar al toro, se pierde en sentimiento y quizá ahora por eso las faenas son más frías”.

El acto estuvo cargado de experiencias del torero y de curiosas anécdotas vividas. Narró con mucha gracia cómo vivió dos de sus tardes más recordadas como fueron las de la confirmación de su alternativa en Las Ventas de Madrid –teniendo a Curro Romero de padrino y a Paco Ojeda de testigo- o la corrida del 2 de mayo de 1996 en Madrid donde desplegó toda su tauromaquia en una tarde memorable en la que cortó un total de 6 orejas, matando a sus adversarios de seis certeras estocadas.

“Joselito” admitió que, quizá, para él, su tarde y su encerrona más importante fue la que protagonizó en Valladolid en el año 1995.

Distendido y muy gusto, incluso, el matador de Madrid, se levantó para deleitar al mucho público congregado para torear de salón, explicando a los asistentes cómo debe de ser la colocación del torero antes del primer cite y de si es posible torear siempre cruzado. Cuestión en la que se mostró tajante: “es imposible, y además muchas veces cruzarte significa torear con ventaja porque el toro tiene mucho más visión a los lados y no enfrontilado”. Admitió que es uno de los muchos bulos que circulan en el toreo lo de torear siempre cruzado.

Por último, habló sobre la figura de José Tomás, admitiendo que “este torero ha sido para mí el más valiente que he visto nunca, quizá el único que se ha acercado a él ha sido Paco Ojeda. Desde que lo ví la primera vez me impresionó”. Por otro lado, también quiso hablar de Morante de la Puebla afirmando que “este también me ha superado, pero en arte. Jamás he visto más arte y más torería y empaque que en este genial torero”.