Lucas Carrasco junto a su madre Ana Romero y Manuel Escribano. - Foto Raúl Doblado (ABC)
Manuel Sotelino

Doña Ana Romero ha fallecido a los 88 años de edad. Señora que fue de don Fernando Carrasco, un señor muy jerezano al que se le veía pasear con su sombrero por la calle Larga y de vuelta a su casa allá por Manuel de la Quintana.

La familia Carrasco Romero tienen una finca preciosa que se llama ‘Las Cobatillas’. Allí desde los años cincuenta se crían los toros bravos que se anuncian con el nombre de ‘Doña Ana Romero’. En su día escribí que los toros de la familia Carrasco Romero nacían bajo el manto de Nuestra Señora de los Santos, Patrona de Alcalá de los Gazules, porque ‘Las Cobatillas’ está a poco del santuario de la Dueña y Señora de esa vertiente que forma un perfecto prólogo a la serranía de los Alcornocales hasta llegar a Los Barrios.

Un día, comiendo con la familia en un porche maravilloso que da vista a toda la serranían, don Fernando Carrasco me confesó que compró un hierro e hizo una ganadería porque su mujer era muy aficionada. Y era como un regalo… Pocas veces he visto un gesto de amor como este.

Y así, se compró parte de la ganadería de don Alipio Pérez Tabernero y las vacas se cruzaron con los sementales de un gran amigo de la familia como era don Joaquín Buendía Peña. Todo de pura estirpe ‘santacoloma’. Toros ligados entre sangre ‘ibarreña’ con ‘saltillos’. Un cóctel al que el conde de Santa Coloma le dio forma y la familia Buendía calidad en las embestidas.

Desde la llegada en vagones de tren desde Salamanca de las vacas de don Alipio, Fernando Carrasco sabía que el ganado bravo llevaría el nombre de su señora, doña Ana Romero.

Y así fue durante décadas. Ahora, la ganadería la lleva Lucas Carrasco Romero. Un gran aficionado que vive con pasión y sufrimiento esto de la fiesta de los toros. Ser ganadero no es fácil; serlo además de ‘santacolomas’ lo es peor aún. Pero la familia no ha cesado de seguir buscando ese toro bueno entre los cárdenos de su finca. Y bien lo lograron con éxitos como ‘Marquito’ que indultó Ortega Cano en Granada cuando los indultos eran indultos.

Ahora, doña Ana Romero se nos ha ido. Un mujer sencilla que siempre estuvo al servicio de su gran familia. Algo reservada. Siempre correcta y muy amable. Descanse en paz doña Ana Romero. Y que vivan durante muchos años más sus toros que seguirán llevando su nombre. A buen seguro.