El Ayuntamiento de Jerez ha anunciado la creación de un espacio en su portal web para desmentir bulos y contenidos falsos.

No se sabe muy bien si la intencionalidad de los políticos es la volver a instaurar una censura o si más bien es una buena labor en favor de mantener la ciudad “libre de fakes news, noticias falsas, bulos y rumores falsos, en defensa de una sana convivencia basada en el respeto a la verdad y la objetividad de los hechos», según se desprendía de un comunicado municipal. Que cada uno haga sus propias cábalas.

La gran pregunta del millón sobre este asunto que asusta un poco a los que nos dedicamos a escribir sobre cosas y casos de la ciudad es quién llevará la regla para medir qué es un bulo o un rumor falso. ¿Dónde radica la veracidad de una noticia o de un artículo?

Sinceramente no lo sabemos. Se puede intuir, pero no a ciencia cierta. Sistemáticamente se vienen conformando en nuestra sociedad toda una tela de araña muy enmarañada con el fin de ir a un recorte de libertades. Podría darse el caso de que alguien pasara inmune por el destrozo del mobiliario urbano mientras que otro es denunciado por escribir una frase con un tono más alto de la cuenta.

Desde la llegada de la Democracia, y a través del texto constitucional, la posibilidad de denunciar por una injuria o por una falsedad que atente al honor la tenía cualquier persona que viera vulnerado sus derechos. Pero había que hacerlo ante un juzgado para que un juez delimitara hasta dónde puede llegar la libertad de expresión. El totum revolutum al que estamos abocados parece no pararlo nadie.

Solo espero dos cosas: No tener que comparecer ante nadie por algo que haya escrito porque sé hasta dónde se pueden estirar las comas sin que se revienten, y que este articulo caiga bien al censor que debe de repasar por si me he pasado de la raya.