Puesta de sol en Jerez con la Catedral de fondo.

Dicen los castizos que hasta el rabo todo es toro. Y bien es cierto que hasta el día 23 de septiembre todo es verano. Los hay incluso que disfrutan del merecido descanso en estos días que ya van tomando la recta final. Les ha salido que ni pintada la estrategia, pues podrán disfrutar de días de playa y baños. El calor se ha hecho presente este año cuando comienza el rabo imaginario del toro de la climatología, y si en julio las guayaberas las llevaban los caballeros hasta los puños ahora hay que sacar los polos de manga corta. El verano al revés.

Las noches, aunque sean más cortas, se hacen más intensas y los ventiladores, que estaban limpios como los chorros del oro allá cuando llegábamos a los últimos días de junio, ahora con el polvo acumulado de dos meses de días de poniente, se han tenido que activar durante toda la noche.

Infernal septiembre para los que volvemos a nuestros asuntos cotidianos con tardes tórridas y noches sin descanso hasta que el reloj marca las seis de la mañana.

El mundo al revés o el verano al revés. Lo que mejor prefiera usted. Lo que no parece cambiar es la ciudad. Con sus esquinas decoradas con columnas en esas reminiscencias de cuando por las calles iban y venían los carros de caballos para no arañar con los ejes de las ruedas las paredes recién encaladas. Jerez y el calor del verano que parece decirnos que quiere quedarse. Al igual que el olor a basura que subyace de los contenedores. Eso no ha cambiado. Sigue la ciudad estando igual de maloliente y sucia que cuando comenzamos el verano. Con guayaberas bajada hasta los puños de la impotencia.