Busto del padre Luis Coloma. Foto - Entorno a Jerez.

Está en la plaza Domecq. Lleva ya bastantes años ocupado su sitio y su lugar. Tras su espalda se puede contemplar la gran Catedral jerezana, impetuosa en lo alto del reducto con su torre campanario. Y alrededor algunos contenedores de basura que afean bastante el entorno. Ahora que muchos comienzan a pensar en volver a clase tras las vacaciones de Navidad, es un buen momento para detenernos en el Padre Luis Coloma, cuyo busto está situado en este enclave tan jerezano.

padre_luis_colomaEl Padre Luis Coloma fue un abogado que nunca ejerció su profesión. Eso sí, desde pequeño debió de preferir las letras a los números. Así que se dedicó al noble oficio de la escritura del cual intentamos vivir algunos, no sé si con mucha suerte. También ejercició el periodismo, y, por lo que fue más conocido, la creación literaria, acabando finalmente ocupando sillón la Real Academia de la Lengua. Entre sus obras más conocidas, sin duda, destaca una genial novela satírica llamada Pequeñeces. Y por supuesto, cómo no nombrar otra de sus obras más conocidas como fue el Ratoncito Pérez. Sí ese que cuando a un niño se le cae un diente le visita por la noche para dejarle algunas monedas bajo la almohada.

Al parecer, cuando en una ocasión se encontraba limpiando un revólver, éste se le disparó de forma fortuita provocándole una herida grave en el pecho. Debido a este accidente del que salió maltrecho pero con vida, se acrecentó su fe, entrando en la Compañía de Jesús y ordenándose cura jesuita. Por tanto, fue un hombre culto e inteligente.

Instituto

El Padre Luis Coloma es conocido en la ciudad, fundamentalmente, por llevar su nombre del que está reconocido como el primer Instituto de Andalucía, creado en Jerez a mediados del siglo XIX.

El busto que podemos observar en la plaza Domecq fue creado por el escultor Ramón Chaveli. Es busto de bronce y, según nos cuenta el investigador Antonio de la Rosa en su obra sobre Chaveli, la escultura fundida en bronce llegó a Jerez en 1930, siendo encargada por el alcalde de la ciudad de la época, don Enrique Rivero. Prosigue de la Rosa en este interesante libro explicando que “originariamente este monumento se puso en la plaza del Clavo, lugar donde nació y vivió el Padre Coloma; después pasó a la plaza del Progreso y finalmente está colocado en la plaza del Arroyo”.