Cincas de casete en el Rastro de la Alameda en Jerez.
Todavía es posible conseguir cintas de casete en algunos lugares como el famoso Rastro de la Alameda

Publicado en el periódico LA VOZ - JEREZ en noviembre de 2009
Manuel Sotelino

Acudamos primero a la definición de casete, pues muchos lectores, quizá, ni siquiera sepan a qué se refiere la palabra en cuestión. Y dice el María Moliner que es el “conjunto formado por una cinta magnética para grabar y reproducir sonidos junto a la carcasa de plástico que la contiene”.

Se trata del soporte de sonido más usado en la década de los setenta y los ochenta. Toda una revolución cuando se introdujo en el mercado. Era el casete el lugar donde iban incrustadas las músicas preferidas. Rancheras mejicanas, zarzuelas, rock duro o una buena bulería de Jerez interpretada por ‘La Paquera’. Toda la música del mundo cabía en la cinta magnética.

En el Rastro de la Alameda está Pedro, que también las tiene y las vende. Son piezas ya de coleccionista. Pululan a su aire por la mesita que tiene puesta para venderlas. “Son mías y las compré todas hace ya muchos años”, asegura. Los estilos musicales de la montaña de casetes están entre Los Chicos hasta Parrita, pasando por Camarón de la Isla junto a Paco de Lucía y una pieza muy interesante de Antonio Alemania.

Y es que también se recuerdan aquellos coches con sus casetes incorporados y esas cintas que escupía el aparato cuando menos se lo esperaba el conductor, dándole un susto considerable.

Si el vinilo tiene su encanto, no menos lo tiene el famoso casete de música. Ya en desuso por la aparición del CD y posteriormente con la entrada del formato Mp3 que hace que en un disco quepa toda la colección musical que hubiera podido poseer la famosa discoteca Mindanao, ubicada en la calle Tornería. Hoy el viejo ciudadano es el recordado casete y su sonido chisporroteante. Un encanto perdido, un sonido inigualable.