El supuesto cura Miguel Ángel Ibarra.

Imagínense por un momento que toca a la puerta de casa un señor para venderle una enciclopedia de Planeta y resulta que ni trabaja en la editorial ni tan siquiera se ha leído el cuento de Pulgarcito. O mejor aún. Que llega usted a la mesa del quirófano para operarse de una fístula y quien acomete tan indiscreta intervención es mecánico del automóvil. Pues más o menos es lo ocurrido con un cura que llegado desde Colombia y estando en la Diócesis de Cádiz durante más de un año ha resultado que ni era cura ni había tomado los votos de pobreza.

Se trata de la vuelta del pícaro tan español que ahora parece rememorarse allá al otro lado del charco. Miguel Ángel Ibarra llevaba desde hace algo más de un año presidiendo la Eucaristía como ministro de la Iglesia. Proveniente de una archidiócesis con un nombre muy rimbombante, ‘Santa Fe de Antioquíaֽ’ hoy hemos sabido por medio de una declaraciones suyas a Diario de Cádiz que su ordenación estuvo enfocada a la formación de una nueva orden denominada los ‘Sacerdotes de la Pasiónֹ’.

El caso es que tras llegar el apremio a Cádiz sobre la posibilidad de que el cura realmente no fuese cura, el obispo Zornoza ha decidido suspenderle del ministerio sacerdotal y retirarlo de la parroquia donde estaba destinado en Medina Sidonia. Ahora, en esta misma información, el señor –que no padre al menos de momento- Ibarra, culmina esta historia cómica asegurando que durante una serie de años no practicó su vocación como sacerdote y se dedicó a cantar, manifestando incluso que fue un cantante de éxito en su país.

La realidad en muchas ocasiones supera a la ficción. Afortunadamente la Iglesia declara que todos los sacramentos administrados tienen vigor al considerarse la buena fe de los fieles por encima de la supuesta usurpación del supuesto clérigo. Por tanto, los casados bajo la bendición del señor Ibarra bien casados están. Y los bautizados también. Lo de la confesión no me dirán que no tiene cierta guasa. Pero al parecer, también.

Estaremos atentos a ver en qué acaba todo este asunto. Sólo quedaría que un guionista de Hollywood tomara cartas en el asunto y escribiera un buen relato sobre la vida y obra de este colombiano que, sin duda, no deja a nadie impasible. Doctores tiene la Iglesia, y en algunas ocasiones, incluso hasta ilusorios.

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