José Antonio Jiménez
Muchos ganaderos, al escuchar los argumentos de los “animalistas-nacionalistas” simplemente esbozan una sonrisa sarcástica y misericordiosa, con cierta compasión, ante tanto desconocimiento. Una pena escuchar tonterías de tanto calibre, que sólo buscan el interés político y no defender al animal.
Mire usted; defender, defender al animal, lo hacen los ganaderos y criadores del toro de lidia. Lo demás es pura demagogia. El “animalista” está a favor de la desaparición del toro bravo, como especie única, pues de seguir sus pasos no quedaría toro bravo sobre la 'piel de toro'. Cientos de años seleccionando para conseguir un encaste y llegan éstos iluminados y se autoproclaman salvadores del toro bravo. Es decir, que a partir de ahora, los “anti”, se dedicarán a salvar el encaste Domecq, Saltillo o Murube y van a indultar de la quema a la legendaria ganadería de Miura, ya que ellos se encargarán de mantener ese animal único que pasta en la finca de Zahariche. Las dehesas, con sus miles de hectáreas cuidadas para la vida no sólo del toro, sino de muchas especies quedarán en manos de los “antis”, pues ellos si que saben del tema.
A lo mejor Carod Rovira se compra una finca y se hace ganadero por amor al ecologismo en Perpiñán. Puede ser que en su afán de salvar el planeta se compre un lote de Juan Pedro y su hierro se lídie clandestinamente en Bezier o Ceret. Quizás el toro bravo sea un estorbo en el campo y ahora lo suyo es meterlo en zoológicos donde en veinte metros cuadrados hagan su vida feliz.
Habrá que agradecer a todos los “progres” tanta aportación, por arrojar luz donde solo había tinieblas.
Gracias por ser tan cultos, por leer a Lorca e informarnos que Sánchez Mejías no fue un personaje literario sino que murió de verdad. Por valorar los cuadros de Picasso sobre todo el Guernica. Por ser eruditos del cine de Orson Welles que era muy de A.Ordóñez, por eso, sus restos descansan en la Maestranza de Ronda. Un millón de gracias por escuchar la música callada de Bergamín inspirada en Rafael de Paula. Gracias “culturetas” por descubrirnos a Valle Inclán y su famosa anécdota con Belmonte. Al fin al cabo con ésta gente; “Se hará lo que se pueda D. Ramón”.
Se le paró el reloj a la Fiesta Nacional
Lo de Cataluña no lo supera ni el esperpento de Valle Inclán. La estocada a la Fiesta Nacional en Barcelona tiene un tufillo a nacionalismo, propio de tiempos pretéritos, pero hay que reconocer que a la Fiesta Nacional le ha cogido el toro nunca mejor dicho.
El segundo espectáculo de masas debería de hacer una autocrítica y reconocer que se le paró el reloj hace tiempo. Tanto los profesionales, como los aficionados, se han quedado un poco anacrónicos ya sea por dejadez o por falta de interés. El maltrato al público que paga no es de recibo con entradas que valen una barbaridad, sin ningún tipo de comodidad, algo impensable en cualquier otro espectáculo.
El reloj se quedó parado hace tiempo porque todavía algunos críticos taurinos miran con cierto desdén a la información en internet porque siguen pensando en dar noticias desde el teléfono de una venta de carretera en la ruta del toro.
Se paró hace tiempo porque empresarios y apoderados se molestan cuando se adelantan noticias, algo impensable por ejemplo en el mundo del fútbol. Se paró el reloj porque aún, algunos toreros, no conceden entrevistas creyéndose que son la última coca-cola del desierto.
Y se paró el reloj porque no se ha actualizado las plazas, incómodas, inaccesibles y sucias. El propio Balañá dió una espantá en Barcelona para lavarse las manos y no digamos en Jerez con su olvidada plaza desde tiempo inmemorial.
Publicado en cofrademania.com