Ajo campero
El buen lebrillo de barro para hacer el ajo campero.

Jerez, Sanlúcar, Trebujena y Rota son algunas de las poblaciones que aún conservan la receta del ajo campero que tanto gusta en estas fechas


Con el mosto ya asentado tras la vendimia y con los primeros fríos del otoño, llega siempre la costumbre de comer el ajo campero. Es el recuerdo y el legado de los mayores. Se trata de una receta que nació de la época en que las gentes de las viñas trabajaban mucho y comían como podían y lo que podían. Con un poco de pan de masa dura, algo de tomate, agua caliente y ajo se condimentaba una receta que tenía y tiene como soporte perfecto en lebrillo de barro. Es una receta que se come dentro de la noble disciplina del cucharón y el paso atrás.

La zona de Jerez, Sanlúcar de Barrameda, Trebujena e incluso Rota todavía conserva esta costumbre del ajo campero. Para acompañarlo, un generoso vaso de mosto que es el preámbulo del vino nuevo con el que se rociarán la última hilera de las criaderas para efectuar las sacas. El mosto ya se sabe que no emborracha pero agacha, con lo que hay que temerle más que a una vara verde. Y con el calor de esta comida tan campera y tan nuestra, se viven las jornadas de frío en el campo, junto a una chimenea. Un plato para chuparse los dedos porque los antiguos, a pesar de sus precariedades, sabían lo que se hacían.

Os dejamos un vídeo donde el amigo Pepe nos narra cómo se hace el auténtico ajo campero. El de toda la vida. El de siempre.