Zambomba en Jerez.

La alcaldesa de Jerez, Mamen Sánchez, ya lo ha confirmado en una entrevista mantenida en Radio Jerez (Cadena SER). Este año de 2020 pasará a la historia por no tener zambombas en las calles de la ciudad.

A pesar de que el Ayuntamiento había mantenido unas Navidades con celebraciones y villancicos como si no hubiera ‘bicho’ ni contagios, la realidad es tozuda y este virus ha podido hasta con la voluntad política de los políticos locales. Lo que no puede hacer una reclamación por la vía administrativa lo consigue una enfermedad que, en un principio, según la persona que debería de saber el que más supiera de esto —Fernando Simón— fuese una simple gripe. Una gripe sin importancia y sin apenas incidencia en España. Y vamos ya por los 70.000 fallecidos. Aun así, sigue ocupando su cargo como si nada ocurriera.

Pero sin irnos por otros derroteros, este año no habrá cañizo que valga para tocar la zambomba ni tampoco botella de anís para llevar el ritmo. Adiós definitivamente al ‘Marinerito Ramiré’ y a la ‘Calle de San Francisco. Hasta el 2021 si Dios lo quiere y esto está ya medio superado.

Para la ciudad, unas Navidades sin zambombas se puede asumir. Nadie morirá por no poder sentarse al rescoldo de una candela y sacudir una pandereta. Otra historia es el entramado turístico que se había establecido en la ciudad con miles de personas que visitaban Jerez como si la Sagrada Familia de Nazaret su hubiera planteado hace ya veintiún siglos si no era mejor montar el Nacimiento en el barrio de San Mateo que en la propia ciudad de Belén.

El varapalo para los hosteleros no puede ser más brutal. Un nuevo golpe que encajan en un año fallido. Sin Semana Santa, sin apenas verano, sin fiestas patronales y ahora sin zambombas. El que resurja tras este maremoto habrá que darle una condecoración.

Jerez no tendrá zambombas y la Nochebuena ya se verá cómo se celebra. No habrá pestiños ni villancicos por bulerías. Un año sabático que diría un castizo. El que quiera escuchar villancicos no tendrá más remedio que acudir al Teatro Villamarta o ponerse un cassette de los antiguos de la Caja de Ahorros de Jerez. Es lo que hay. Todos los que tenemos un mínimo de sentido común ya lo habíamos visto y ahora llegan los políticos para darse cuenta. Ver para creer.