Ganadería.- Seis más uno bis que hizo tercero de Fuente Ymbro. Flojos de remos, descastados y deslucidos.

Diego Urdiales.- Silencio y silencio.

Manuel Jesús El Cid.- Silencio y oreja.

Joselito Adame.- Oreja y silencio

Incidencias.- Media entrada en tarde agradable.

La Fiesta está tocada. Ya no nos quedan ni los toros de Ricardo Gallardo. Fieros y correosos otrora y descastados y deslucidos ahora. Se podría decir que los toros de Ricardo se están ‘ajandillando’. Molestan lo mínimo y son flojos de remos. En los primeros compases de la lidia se caían como almas en pena. Apenas se emplearon en los caballos y todos tiraron mucho para los adentros. Se defendieron y fueron muy deslucidos. Así las cosas, la gente se cansa. Y mira que el público sevillano es para ponerle un piso. Apenas lucieron los hombres de plata con los palitroques y allí estaban los asistentes batiendo palmas. Deseando ver algo. Qué bueno es el público y que malos salieron los toros de Fuente Ymbro. Hace tres años eran los piensos. Ahora será que un semental está ligando mal. Mientras, la gente pasa por taquilla y se desespera. Esperemos que el bueno de Ricardo le coja de nuevo el tono a la ganadería. Esperemos que todo haya sido un espejismo. Deseamos toda clase de triunfos a los fuenteymbros de Ricardo porque siempre han sido todos para el espectáculo. O se está masificando la ganadería o se han perdido los criterios de selección. Los piensos se habrán cambiado. Y ya no hay margen para la excusa.

El Cid tuvo que esperar al quinto, que dicen que nunca es malo, para abrochar una faena aseada por ambos pitones. Mucho más claro por el derecho, el de Salteras lo cuajó con la mano muy baja. Sometiendo. El toro le aguantó lo que pudo. Sembró en la plaza los más bellos naturales de la tarde –el que tuvo retuvo- y colocó una estocada sin puntilla que le dieron la oreja. Necesitamos toreros como El Cid en la Fiesta. Que sigan los triunfos para el de Salteras.

Joselito Adame estuvo firme toda la tarde. Con su primero espolvoreó ese toreo de quietud y pies juntos que un torero sanluqueño hiciera hace décadas y revolucionara esto de los toros: El gran Paco Ojeda. Buen estilo y sintiéndose, lo poco que tuvo el fuenteymbro se lo sacó el mexicano. Colocó un estoconazo en toda la yema dejándose atracándose de toro y recibió una justa oreja. En su segundo del lote la cosa parecía venirse arriba. Pero fue tan sólo una faena de más a menos que se diluyó cuando el fuenteymbro se rajó al verse podido. Nuestro gozo en un pozo y aquello no pasó a más.

Diego Urdiales también tuvo que luchar con una corrida a contraestilo. Pero esto no es óbice para tener el oficio necesario para resolver la papeleta. Se le vio ido. Sin ideas y apagado. Una pena. Pues si son necesarios toreros como El Cid, como Diego Urdiales todavía más. Ahí hay clase a raudales. Pero no arranca este pedazo de torero que la Fiesta no debería dejar escapar.

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