Antiguo edificio de las bodegas Diez Mérito totalmente abandonado.

No es de recibo que este inmovilizado de tan elevado nivel arquitectónico, ubicado en un entorno tan noble como es frente a la estación de trenes, esté tan insultantemente abandonado.

Nos referimos al antiguo edificio que albergó de siempre las oficinas de las conocidas bodegas de Díez Mérito y que con la primera expropiación de Rumasa cayó en manos municipales.

edificio_madre_dios_jerez_abandono2El uso que tuvo durante años fue la de escuela de Relaciones Laborales donde muchos jerezanos han cursado sus estudios. En el año 2009, pasó de nuevo a titularidad municipal y fue cuando se comenzó a hablar de convertirse en un centro de salud que nunca fue.

Mientras, ha quedado completamente abandonado y verlo desde fuera propicia una tristeza inexplicable. Desde la calle Ferrocarril, se obervan las ventanas abiertas y las dependencias abandonadas, llenas de basuras y pasto del pillaje. Su bonita entrada se encuentra totalmente abandonada y los jaramagos se han hecho dueños de los arriates. Una pena que en Jerez, en el mismo escaparate de muchos que nos visitan, lo primero que se vea es el abandono de nuestro patrimonio.

Citamos aquí un artículo del conocido blogs ‘Jerezintremuros’. Extraemos parte del texto de un post donde se explica el origen de este precioso inmueble.

“Una vez más hay que hacer un llamamiento para la conservación de un patrimonio que es de todos los jerezanos. Las antiguas oficinas de las Bodegas Diez-Mérito, por la belleza y empaque de su fachada, su privilegiado emplazamiento frente a la Estación de Ferrocarril y su historia tan unida a nuestros vinos merecen que, de una vez, salga de olvido en que se encuentra. Hay que recordar que en este noble edificio estuvo la marca vinatera de José de Fuentes Parrilla. Su bodega de la calle Méndez Núñez contaba con un departamento de embotellado modelo en su clase, lo mismo que las demás dependencias del negocio, situadas en el barrio de Vallesequillo, calle Argüelles y Madre de Dios. También fue sede de la firma Díez-Hermanos, donde se hizo famoso su coñac Oxigenado y vinos tan estupendos como el Fino Imperial, el Oloroso Victoria Regina y el Fino Palma, excelentes caldos criados en sus bodegas traseras entre viguería de pino Flandes y grandes ventanales.

Un edificio que corona una figura que con sus brazos abiertos parece clamar al cielo para que ni la burocracia, no los intereses mundanos impidan por más tiempo salir de la situación penosa en la que se encuentra. Unos brazos abiertos encima de un enorme barco que se hunde y que, como un Titanic en un mar de modernas edificaciones, intenta mantenerse a flote mientras quienes capitanean esta nave llevan ya demasiado tiempo tocando sus violines”.

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